Elon Musk lo hizo otra vez. O al menos eso quiere que pensemos. Su empresa xAI acaba de lanzar Grok 3, un modelo de inteligencia artificial que, según algunas mediciones, supera a titanes como ChatGPT y Gemini. Pero, ¿es realmente un salto tecnológico impresionante o solo otro capítulo en la saga de Musk tratando de dominar la narrativa digital?
Grok 3: Musk promete, Chatbot Arena lo corona
Musk no se anda con rodeos cuando habla de su tecnología. Llamó a Grok 3 “aterradoramente inteligente” y celebró que la plataforma Chatbot Arena lo haya colocado en el primer lugar, por encima de los modelos de OpenAI, Google e incluso DeepSeek de China.
Y es que Grok 3 se basa en estrategias de videojuegos como Tetris y Bejeweled, optimizando la forma en que procesa y organiza la información. Supuestamente, esto le da ventaja en tareas de razonamiento, matemáticas y programación.
Pero aquí viene el problema: la mayoría de estas afirmaciones provienen de xAI y Musk, y no de estudios independientes, o sea que es el mismo Musk diciendo que su IA es la mejor.
¿Otra IA o un arma más para la desinformación?
Mientras Musk nos vende la idea de que Grok 3 es un modelo revolucionario, los expertos advierten sobre su potencial peligro para la privacidad, la desinformación y la manipulación ideológica.
El director del Grado de Ciencia de Datos e IA de la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología, Fernando Blázquez, ha alertado que Grok 3 podría convertirse en una herramienta más de control narrativo. ¿Por qué? Porque su dueño es el mismo que controla X, plataforma donde la moderación de contenido es cada vez más laxa y la información no siempre es confiable.
El impacto ambiental: ¿Cuánto le cuesta al planeta la ambición de Musk?
Más allá de las preocupaciones éticas, también hay una gran interrogante: ¿cuánto contamina Grok 3?
El entrenamiento de modelos de inteligencia artificial requiere enormes cantidades de energía, y si bien xAI no ha revelado detalles sobre el consumo exacto de Grok 3, se sabe que modelos como GPT-4 han requerido millones de kilovatios hora de electricidad, lo que genera una huella de carbono preocupante.
La fabricación y operación de estos sistemas depende de servidores gigantescos que funcionan las 24 horas, lo que implica un consumo masivo de agua para refrigeración y un aumento en la demanda de chips de alto rendimiento.
Privacidad, manipulación y un déjà vu de errores pasados
Además, también preocupa cómo Grok 3 maneja los datos de los usuarios. Recordemos que Musk ha defendido un enfoque más “liberal” (por no decir caótico) en X, permitiendo incluso el regreso de cuentas polémicas y reduciendo la moderación de contenido. ¿Se aplicará la misma lógica con su IA?
La pregunta clave es: ¿quién regula a Musk? Su historial en otras empresas muestra que prefiere hacer lo que quiere antes de preocuparse por normas o consecuencias. Y con Grok 3, esa falta de responsabilidad puede afectar la manera en que las personas consumen información y entienden el mundo. A eso añade las ideologías políticas de Musk y verdaderamente no da buena espina.
Su tendencia a exagerar y su deseo de controlar la narrativa hacen que muchos vean con escepticismo cualquier nuevo proyecto suyo. Con Grok 3, no solo busca competir con OpenAI y Google, sino posicionarse como el líder de la inteligencia artificial, la exploración espacial y hasta el discurso global.
Pero en su carrera por revolucionar la IA, también deja una estela de preocupaciones sobre privacidad, desinformación y un impacto ambiental nada menor.
La verdadera prueba para Grok 3 no será su rendimiento en Chatbot Arena, sino si puede demostrar, sin sesgos ni manipulaciones, que es realmente el futuro de la IA y no solo otra extensión de la influencia de Musk.
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