En el cine hay películas que te hacen reír, otras que te dejan pensando y algunas que, sin querer, terminan cambiando vidas. Flow, la película animada que conquistó al mundo y se llevó el Oscar a Mejor Película Animada, no solo hizo llorar a medio planeta, sino que también está ayudando a que cientos de gatos negros consigan un hogar.
Desde su estreno, refugios de todo el mundo han reportado un aumento en la adopción de gatos negros, esos felinos que por siglos han estado rodeados de supersticiones y mitos absurdos. Todo gracias a la historia de un gato navegando entre las ruinas de su antiguo hogar en busca de un nuevo comienzo.
Adopción de gatos negros aumenta tras el éxito de Flow
Para quienes aún no han visto Flow (¿qué esperan?), esta película animada sigue a un gato que, tras una inundación devastadora, se embarca en un viaje incierto junto a otros animales en busca de un nuevo hogar.
Sin diálogos, con una animación impresionante y una historia que pega directo en el corazón, Flow logró lo impensable: hacer que la gente viera a los gatos negros con nuevos ojos.
Según datos de la Asociación Protectora de Animales (APA), las adopciones de gatos negros aumentaron en un 30% desde que la película llegó a las salas de cine. Refugios en Estados Unidos, Europa y hasta Latinoamérica han reportado el mismo fenómeno: ahora estos mininos, que antes eran los últimos en ser adoptados, están encontrando familias más rápido.
Algo curioso de todo esto, es que el protagonista de Flow en realidad no es un gato negro. Gints Zilbalodis, el director de la película, aclaró en su cuenta de Twitter que el personaje está inspirado en un gato azul ruso, un felino de pelaje gris oscuro que, por el estilo de animación, mucha gente confundió con un gato negro.
Pero al final, ¿qué importa el color exacto? La conexión emocional fue tan fuerte que la audiencia adoptó la idea de que el gato de Flow es negro, y con ello vino un cambio en la percepción de estos felinos en el mundo real.
De gatos malditos a compañeros perfectos
Históricamente, los gatos negros han sido víctimas de supersticiones ridículas. Que si traen mala suerte o que si son brujas reencarnadas.
Por culpa de estos mitos, los gatos negros son los que más tiempo pasan en refugios esperando ser adoptados. En comparación con otros gatos, pueden tardar hasta el doble en encontrar hogar. Pero Flow vino a cambiar eso.
Refugios y asociaciones aprovecharon el boom de la película para lanzar campañas de adopción con nombres como “Flow-type cats” o “Adopta un Flow”, destacando que los gatos negros no solo son bellísimos, sino también amorosos y llenos de personalidad.
Sabemos que las tendencias van y vienen, y podría pasar que dentro de unos meses la fiebre de Flow baje y la gente deje de interesarse en los gatos negros. Pero el impacto de la película ha sido tan fuerte que refugios y protectoras esperan que este cambio en la percepción se mantenga a largo plazo.
Después de todo, más allá de los colores o las modas, todos los animales merecen una oportunidad de tener un hogar lleno de amor. Y si una película animada pudo cambiar la suerte de tantos gatos negros en el mundo, ¿qué más podríamos hacer como sociedad para seguir ayudando? Empecemos por lo principal, adoptar responsablemente.
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