¿La pena de muerte resuelve problemas? El caso de Luigi Mangione y el fracaso del sistema de salud en EU

A estas alturas ya debes conocer a Luigi Mangione y qué hizo, bueno pues ya salió actualización de su caso… y no son tan buenas noticias. La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, pidió la pena de muerte para él, por el presunto asesinato de Brian Thompson, CEO de UnitedHealthcare, una de las aseguradoras más grandes del país.

Luigi Mangione vinculado por asesinato

Por si no te acuerdas, el 4 de diciembre de 2024, Brian Thompson fue asesinado frente a un hotel en Nueva York. Cinco días después, la policía detuvo a Luigi Mangione en Pennsylvania. 

Lo que encontraron con él convirtió el caso en un fenómeno mediático: una pistola impresa en 3D, una gran cantidad de dinero en efectivo y, lo más inquietante, un manifiesto en el que criticaba duramente a la industria de los seguros de salud.

El documento, según fuentes oficiales, denunciaba cómo aseguradoras como UnitedHealthcare priorizan las ganancias sobre el bienestar de las personas, dejando a miles sin acceso a tratamientos esenciales.

Ahora Luigi, de 26 años, está siendo acusado con cargos federales y estatales de asesinato con el uso de un arma de fuego, lo que podría llevar a la pena de muerte, mientras que los cargos estatales conllevan una posible sentencia de cadena perpetua.

Por su parte, él se ha declarado inocente de los cargos estatales y aún no ha emitido una defensa frente a los cargos federales.

Fiscalía busca pena de muerte para Luigi Mangione

La fiscal Pam Bondi, no tardó en anunciar que buscarían la pena de muerte para Luigi, convirtiéndolo en el primer caso en el que la administración de Trump retoma la ejecución federal tras su regreso a la Casa Blanca en enero.

Pero aquí es donde las cosas se ponen extrañas. Mientras se busca ejecutar a Mangione, el mismo Trump ha perdonado a figuras como Andrew Tate, un influencer autoproclamado como misógino que ha sido investigado por múltiples delitos (violación, tráfico sexual y control coersivo) y que incitaba a sus seguidores en someter a mujeres para convertirlas en esclavas sexuales, pero que ahora goza del apoyo de sectores conservadores.

Mangione ha sido señalado como un “terrorista doméstico” por sectores políticos y empresariales, pero su manifiesto ha generado conversación entre quienes ven su crimen como una reacción extrema a un problema real: el desastre del sistema de salud en Estados Unidos. La pregunta es inevitable: ¿cómo se decide quién merece segundas oportunidades y quién no?

Estados Unidos gasta millones en salud, pero su población muere antes

El caso de Mangione no puede verse aislado de una realidad alarmante: el sistema de salud estadounidense es uno de los más caros y, al mismo tiempo, uno de los menos efectivos del mundo.

Según un informe de The Commonwealth Fund, Estados Unidos gasta casi el doble en atención médica que cualquier otro país desarrollado, pero sus ciudadanos mueren más jóvenes y enfrentan el mayor número de muertes evitables. ¿Cómo es posible?

Simple, sus ciudadanos no solo tienen menos acceso a la atención médica, sino que enfrentan tiempos de espera prolongados y costos exorbitantes. Un simple chequeo médico puede costar cientos de dólares, y los tratamientos para enfermedades graves pueden arruinar financieramente a una familia promedio.

No por nada el manifiesto encontrado con Luigi denunciaba el hecho de que aseguradoras como Unitedhealthcare rechazan tratamientos o imponen barreras burocráticas que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

El caso Luigi Mangione como una oportunidad para reformar el sistema de salud

Si el gobierno estadounidense quiere evitar que más casos como el de Luigi Mangione ocurran en el futuro, debería centrar su energía en solucionar el problema estructural que lo originó: la crisis del sistema de salud

Quizá debería empezar por reformar el sistema para que todas las personas, independientemente de su ingreso, tengan acceso a atención médica de calidad. Regular los precios de seguros y medicamentos, para evitar que la salud sea un privilegio solo para quienes pueden pagarla.

Pero sobre todo, obligar a las aseguradoras a ser transparentes. Empresas como UnitedHealthcare manejan millones de dólares, pero operan con una falta de regulación que permite abusos constantes.

La pena de muerte para Luigi Mangione no arreglará el problema. No traerá justicia a quienes han perdido seres queridos por falta de acceso a tratamientos. No sanará la desigualdad. Solo será otro caso en el que el gobierno actúa sobre los síntomas sin tocar la enfermedad.
Si Estados Unidos quiere evitar que la violencia se convierta en la única opción para quienes no encuentran justicia en el sistema, debe dejar de ejecutar personas y empezar a salvar vidas.


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