¿Qué son las rifas colombianas? La nueva forma de extorsión del crimen organizado contra comerciantes

El violento asesinato del empresario de Zapopan, Alberto Prieto, quien fue acribillado en plena luz del día el pasado 29 de diciembre, ha tomado un giro determinante en las investigaciones por parte de la Fiscalía del Estado de Jalisco, pues el caso podría estar relacionado con un posible fraude mortal denominado como “Rifas Colombianas”, una red de sorteos ilegales y préstamos clandestinos que se han extendido fuertemente en el Mercado de Abastos de Guadalajara.

La relación entre los grupos del crimen organizado y las rifas colombianas no forma parte total de su origen, pero sí aparece con el paso del tiempo, sobre todo en los juegos de azar ilegales, que en los últimos años se han convertido en una actividad rentable y con manejo de efectivo, lo que ha servido para estafar y extorsionar a comerciantes y empresarios en México.

¿Qué son las rifas colombianas?

Las rifas colombianas son catalogadas como una actividad ilegal que opera bajo un esquema de supuestos sorteos organizados por organizaciones criminales. De acuerdo con algunos reportes de la prensa local de Guadalajara, estas rifas se han estado realizando entre los locatarios del Mercado de Abastos, a quienes se les “ofrecen” boletos para participar en sorteos con premios atractivos, los cuales van desde fuertes cantidades de dinero en efectivo hasta equipos de electrodomésticos.

Lo realmente preocupante dentro de estas rifas es que, en la mayoría de los casos, no existe un ganador real, ya que el dinero recaudado por la venta de boletos queda en manos de los organizadores. Este modus operandi de extorsión también incluye a grupos de jóvenes que se encargan de vender los boletos. Además, en muchos casos, los comerciantes han señalado que son obligados a participar bajo amenazas del crimen organizado, lo que convierte esta práctica en un mecanismo de extorsión encubierta.

¿Qué tiene que ver el caso del asesinato de Alberto Prieto con estas rifas?

La mañana del pasado lunes 29 de diciembre se registró un ataque armado entre los límites de Guadalajara y Zapopan, el cual dejó sin vida al empresario Alberto Prieto Valencia, conocido como “El Prieto”, quien había construido una carrera como comerciante mayorista y fundador de Transportes Odal, empresa certificada bajo el estándar internacional C-TPAT, impulsado por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

Salvador Zamora, secretario general de Gobierno de Jalisco, informó que tras el ataque ya se han identificado algunos de los vehículos utilizados por los agresores y señaló que dos de ellos ya habían sido asegurados. Asimismo, indicó que, como parte de las investigaciones, la Fiscalía Estatal indaga el móvil del crimen e informó que entre las hipótesis se incluirá la posible relación del empresario con las Rifas Colombianas ilegales.

¿Cómo operan las rifas colombianas en el Mercado de Abastos?

Aunque ya se sabe que este tipo de rifas funcionan como una serie de sorteos ilegales, estas redes se han convertido en una de las actividades más señaladas para cometer extorsión contra comerciantes de esta zona. Diversos locatarios han denunciado la participación de personas vinculadas al crimen organizado, quienes los obligan a comprar boletos bajo la amenaza de represalias violentas.

El boleto suele costar 20 pesos y se ofrece de manera obligatoria a todos los comerciantes y locatarios, funcionando como un supuesto recibo de pago por “cuidar su seguridad” o como cobro de derecho de piso. De acuerdo con el diario informativo Mural, la venta de boletos está documentada al menos desde el año 2021, aunque existen notas periodísticas que hablan de esta práctica desde 2019, principalmente en Colombia.

Las Rifas Colombianas no son más que una estrategia ilegal de extorsión, utilizada para presionar y someter a comerciantes y locatarios al pago de dinero bajo la falsa idea de participar en un juego de azar. A pesar de las constantes denuncias en el estado de Jalisco, muchas autoridades han preferido hacer caso omiso, sin reconocer abiertamente que se trata de un cobro de piso en plena luz del día.

 


Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *