Aunque el movimiento body positive ha ganado terreno en los últimos años, lo cierto es que los estándares de belleza siguen más vigentes y definidos que nunca. En ese contexto, ha cobrado fuerza el fenómeno del Looksmaxxing, una tendencia que ha encontrado especial popularidad entre hombres jóvenes que buscan optimizar su apariencia física.
Impulsadas por las redes sociales, cada vez son más las rutinas y “métodos” que prometen alcanzar un rostro y cuerpo “perfectos”. Sin embargo, lo que comenzó como prácticas básicas de cuidado personal ha escalado a niveles mucho más extremos.
Softmaxxing, hardmaxxing y bone smashing: ¿Qué significan estos términos?
Para poder empezar a definir cada una de ellas, es necesario que primero hablemos sobre la nueva tendencia que existe entre hombres que desean alcanzar un cuerpo de ensueño a través de un cuidado personal que, a simple vista, podría parecer bueno o incluso hasta saludable, pero lo que esconde en su trasfondo es mucho más peligroso y turbio de lo que se podría pensar.

Mientras el softmaxxing apuesta por cambios progresivos y saludables, el hardmaxxing recurre a métodos invasivos que pueden representar riesgos para la salud, marcando una línea clara entre el autocuidado y la obsesión por alcanzar estándares físicos poco realistas.

Por si esto no fuera lo suficientemente peligroso, surge el bone smashing, una práctica mucho más extrema que consiste en golpearse los huesos faciales con la intención de hacerlos más marcados; aunque suene absurdo, es una tendencia real entre hombres jóvenes y conlleva serios riesgos para la salud.
¿Qué es el Looksmaxxing?
De acuerdo con el instituto maxilofacial, el Looksmaxxing o “máxima apariencia física” nació entre las comunidades masculinas que están principalmente conformadas por jóvenes que se sienten frustrados por su apariencia física.
Al estar en este tipo de grupos es que buscan tener un valor personal superior al de los demás, el cual tiene marcados una serie de rasgos muy específicos entre ellos mismos.

La práctica del Looksmaxxing consiste en hacer una serie de acciones para tratar de maximizar tu apariencia física; estas acciones van desde una rutina de skincare hasta cirugías estéticas, tratamientos médicos y cambios súper invasivos en la apariencia física, no solo se centran en la parte física, sino también en comportamientos machistas y violentos como los de la cultura incel.
¿Quién es Clavicular? El rey del Looksmaxxing
Braden Peters, alias @Clavicular, es la cara más visible y radical del movimiento del Looksmaxxing; su caso empezó desde los 14 años de edad, en donde compraba testosterona por medio de la dark web.
En la actualidad, con 20 años de edad, empezó a predicar a través de sus redes sociales el bone smashing, en donde recomienda el uso de esteroides a sus seguidores, a la vez de vender cursos de “superación masculina” por 60 dólares al mes.

El discurso de Braden mezcla temas de belleza física extrema con comentarios misóginos que enaltecen los valores de la extrema derecha; de hecho, fue en el mes de marzo que fue arrestado por incitar peleas que generaran el tráfico de visualizaciones y seguidores en redes sociales como TikTok.
Cómo una rutina de skincare puede llevarte a un discurso de odio
Expertos como Anda Solea, de la universidad de Portsmouth, advierten que el looksmaxxing puede ser la puerta de entrada a la manosfera de una cultura ultramasculina en donde usualmente habitan hombres incels, misóginos y figuras con ideales súper marcados y basados en la apariencia física, como lo es Andrew Tate y Braden Peters.

Personas que, detrás de una “vida saludable”, también promueven discursos de odio contra las mujeres, a quienes señalan como el problema para después poner al género masculino como una solución conservadora.

Otro punto clave dentro del looksmaxxing es cómo el atractivo físico se mide a través del Sexual Market Value, donde, mediante aplicaciones, los jóvenes analizan su rostro para determinar qué tan atractivos son y qué deben “corregir” para mejorar.
Todo esto acompañado de un discurso de empoderamiento que, en muchos casos, refuerza ideales machistas y fomenta comentarios y discursos de odio hacia las mujeres.
Cuidarte no está mal, pero cruzar la línea hacia la obsesión puede tener consecuencias
Hacer ejercicio, ir al gimnasio y tener una buena rutina de sueño y de skincare no tiene nada de malo; lo que sí es un problema es cuando tu autoestima depende de una app o de otra persona que califica tu atractivo físico y te dice cómo mejorarlo a base de prácticas invasivas y peligrosas.

Cuando empiezas aconsumir hormonas sin supervisión médica o a entrar en el mundo de las cirugías estéticas de manera excesiva, es cuando la realidad comienza a distorsionarse y todo se vuelve más oscuro.
No dejes que la idea de ser “perfecto” empiece a moldear la manera en la que ves y disfrutas de la vida; recuerda que la perfección no existe y que lo verdaderamente bello está en la comodidad y la salud física y mental.


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