¿Y los fanboys? Amar a tus favs también es cosa de hombres

Cuando se habla de fandoms como los de Taylor Swift, BLACKPINK o BTS, la imagen que suele venir a la mente es la de miles de mujeres jóvenes cantando, coleccionando mercancía y defendiendo a sus artistas favoritos en redes sociales. Sin embargo, hay un grupo que pocas veces aparece en esa conversación: los hombres que también son fans.

Aunque existen en prácticamente todos los fandoms, su presencia suele pasar desapercibida. No porque sean pocos, sino porque muchas veces prefieren vivir su afición de manera discreta para evitar las críticas y los prejuicios que todavía existen alrededor de ciertos gustos considerados “poco masculinos”.

Un fandom históricamente feminizado

Durante décadas, los fandoms relacionados con el pop, el k-pop, el BL o el entretenimiento asiático han estado asociados principalmente con mujeres. Esa relación también ha venido acompañada de estigmas: las fans suelen ser calificadas como “obsesivas”, “intensas” o “irracionales” por expresar abiertamente su entusiasmo.

Pero mientras ellas han sido objeto de burlas y estereotipos, los hombres han permanecido prácticamente invisibles dentro de estas comunidades.

Los fanboys sí existen

Contrario a lo que muchas personas creen, los fanboys forman parte activa de numerosos fandoms. Compran álbumes, asisten a conciertos, siguen transmisiones, participan en redes sociales y apoyan a sus artistas favoritos.

La diferencia es que, en muchos casos, su participación ocurre lejos del reflector.

En el pop occidental algunos encuentran espacios donde expresarse con mayor libertad, pero en comunidades como las del k-pop esa invisibilidad resulta mucho más evidente. Muchos hombres prefieren no identificarse públicamente como fans para evitar comentarios, burlas o cuestionamientos sobre su masculinidad.

Salir del “clóset fan” también implica riesgos

Para muchos hombres, reconocer públicamente que son fanboys puede convertirse en una experiencia complicada.

Las críticas suelen ir más allá de la música. En muchos casos aparecen cuestionamientos sobre su orientación sexual, su identidad o su forma de expresar emociones.

Alejandro Cerdán, director editorial de Núcleo y fanboy activo, resume esa experiencia con una frase que refleja esta realidad:

“Es normal para un hombre ser fan de un artista, pero ser fanboy es un acto para locos y valientes”.

El caso más invisible: los fans de grupos masculinos de k-pop

Dentro del propio k-pop existe una diferencia importante.

Mientras es relativamente común encontrar hombres que siguen a grupos femeninos, quienes apoyan a agrupaciones masculinas suelen ser mucho menos visibles.

La diferencia puede observarse incluso durante los conciertos, donde los baños de hombres rara vez presentan filas similares a las de mujeres y la participación masculina en actividades organizadas por el fandom suele parecer mínima.

Sin embargo, esa ausencia no necesariamente significa que no existan, sino que muchos prefieren mantenerse al margen para evitar ser juzgados.

¿Por qué sigue siendo un tabú?

La respuesta está profundamente relacionada con los estereotipos de género.

Durante años, a muchos hombres se les ha enseñado que no deben mostrar emociones intensas, admirar públicamente a otras personas o involucrarse en comunidades asociadas con mujeres.

Mientras apoyar a un equipo deportivo es considerado algo natural, emocionarse por un idol de k-pop o una cantante pop todavía puede generar burlas, homofobia o rechazo social.

Cuando sí está permitido ser fan

Curiosamente, existen fandoms donde la pasión masculina no solo es aceptada, sino celebrada.

En el fútbol, otros deportes o los videojuegos es común ver hombres llorar, gritar, coleccionar artículos, viajar para seguir a sus equipos o discutir durante horas sobre sus jugadores favoritos.

Ese nivel de entrega rara vez recibe críticas.

El problema aparece cuando el objeto de admiración cambia: un cantante, un grupo de k-pop o una artista femenina.

Entonces, la misma intensidad emocional que en otros contextos resulta normal comienza a ser cuestionada.

Invisible no significa inexistente

La poca visibilidad de los fanboys no refleja necesariamente una falta de interés, sino las presiones sociales que todavía existen sobre la forma en que los hombres deben expresar sus emociones.

Cada vez más personas comienzan a hablar abiertamente de sus gustos, pero muchos otros continúan viviendo su fandom en silencio.

Más que una ausencia de fanboys, lo que existe es una cultura que todavía hace sentir incómodo a un hombre que decide emocionarse públicamente por la música o por los artistas que admira.


Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *