“Ballenas o Gas”: ¿Qué es el Proyecto Saguaro y por qué está alarmando a activistas en México?

Hay una empresa que tuvo la brillante idea de extraer gas directamente de Texas y transportarlo hasta Sonora a través de un gasoducto de 800 kilómetros. Desde allí, el gas será licuado y exportado a Asia en enormes barcos gaseros.

Aunque se podría pensar que esto suena como una buena idea porque generará dinero para el país, la realidad no es tan simple, más bien es desastrosa.

Un gasoducto de 800 km y barcos colosales

El proyecto de la empresa México Pacific contempla la construcción de 800 kilómetros de tubería hasta Puerto Libertad, Sonora, donde se instalaría una terminal de gas natural licuado, de dimensiones equivalentes a 70 veces el Estadio Azteca. Desde ahí, barcos gigantes de más de 300 metros de largo transportarán el gas hacia Asia. 

Pero este “progreso” tiene un costo ambiental descomunal. El Golfo de California es un santuario marino único en el mundo, hogar de ballenas, delfines y otras especies vulnerables que podrían enfrentar un ecocidio si el proyecto sigue adelante.

Un impacto ambiental desastroso

El informe del impacto ambiental, un documento preparado por las mismas empresas detrás del proyecto, menciona 15 impactos ambientales: 14 negativos y solo 1 positivo (la generación de empleo).

Este documento tiene más de 1,000 páginas intentando justificarlo con ese único beneficio. Pero, ¿cuáles son las verdaderas consecuencias? Entre las principales se encuentran: 

  • Contaminación del aire: El transporte y la licuefacción del gas emiten gases de efecto invernadero, acelerando el cambio climático.
  • Destrucción de ecosistemas: El gasoducto pone en riesgo la biodiversidad.
  • Riesgo de fugas y explosiones: Un gasoducto de esta magnitud conlleva peligro de accidentes graves.
  • Pérdida de especies protegidas: Numerosas especies en peligro de extinción serán afectadas.

Y lo más preocupante: gran parte de las ganancias terminarían en manos de empresas extranjeras, mientras que México cargaría con la contaminación y la destrucción ambiental.

Las ballenas, las principales víctimas

El Golfo de California es un santuario de vida marina. Aquí migran cada año ballenas que viajan rumbo a Alaska, incluidas madres con sus crías. Pero el Proyecto Saguaro pone en riesgo a estos gigantes marinos de varias maneras:

  • Ruido submarino extremo: Los buques gaseros generan un ruido que desorienta a las ballenas, interfiriendo con su capacidad de ecolocalización. Esto puede impedir que encuentren comida, se comuniquen o incluso que sigan su ruta migratoria.
  • Riesgo de colisiones: Los barcos son tan grandes y pesados ​​que, si una ballena se cruza en su camino, no hay forma de que la nave frene a tiempo. Los choques con embarcaciones son una de las principales causas de muerte de cetáceos en el mundo.
  • Cambio en su hábitat: El tráfico marítimo masivo podría hacer que estas especies abandonen la zona, afectando su reproducción y supervivencia.

Según Vanesa Prigollini, cofundadora de la organización MAREA, el Golfo de California alberga el 39% de los mamíferos marinos del mundo y una tercera parte de los cetáceos, lo que hace que cualquier alteración en su hábitat sea catastrófica.

Protestas y resistencia ciudadana

Este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre el proyecto Saguaro y las protestas en su contra, pero solo se limitó a decir que la Secretaría de Medio Ambiente estaba evaluando su impacto. Desde hace meses, activistas han denunciado los impactos negativos del gasoducto y han reunido más de 200 mil firmas para frenarlo.

Greenpeace advirtió que este megaproyecto afectará la biodiversidad marina y el sustento de miles de familias que dependen de la pesca y el ecoturismo. De hecho, en enero se organizó el “Ballena-Fest”, un evento donde personas de todas las edades recolectaron firmas y realizaron actividades de concienciación sobre la importancia de proteger esta región.

La UNESCO también ha mostrado preocupación, ya que el Golfo de California es Patrimonio Mundial Natural y alberga más de 12 mil especies de flora y fauna.

El Proyecto Saguaro beneficiará principalmente a empresas extranjeras, mientras que el costo ambiental será pagado por los ecosistemas de México y las comunidades locales. Activistas, científicos y ciudadanos han dejado claro que los impactos negativos superan con creces cualquier beneficio económico. ¿De verdad vale la pena destruir un ecosistema único por un negocio que ni siquiera beneficia completamente a México?


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