Un artículo elaborado por la investigadora Dra. Nadia Naffi, de la Universidad Laval, para la Unesco en 2025 plantea que las deepfakes representan un problema mucho más profundo que el simple hecho de la desinformación.
En la actualidad, la problemática de las deepfakes no solo está transformando la manera en que las personas determinan qué es verdadero y qué no, sino que también está modificando la forma en que deciden en quién confiar, debilitando progresivamente la confianza en la información que consumen.
¿Cuál es el problema con los deepfakes, según la Unesco?
A través de este artículo, la Unesco explica que las deepfakes son contenidos, ya sean audios, videos o imágenes generadas con Inteligencia Artificial, capaces de imitar de manera muy convincente la información que buscan manipular, ya sea reproduciendo la voz o incluso los gestos y expresiones faciales de una persona.

La investigación señala que el mayor riesgo de esta práctica ya no radica únicamente en la existencia de información falsa, sino en que provoca que las personas comiencen a desconfiar de todo lo que ven o escuchan. Esto genera una crisis del conocimiento, en la que cada vez resulta más difícil distinguir entre la realidad y la ficción.
El problema persiste más allá de la desinformación
Una parte del texto de la Unesco señala que, tradicionalmente, la lucha contra la desinformación se ha centrado en detectar contenido falso, verificar fuentes y fortalecer la alfabetización mediática.

Sin embargo, la Dra. Nadia Naffi sostiene que este enfoque ya no es suficiente, pues la llegada de la Inteligencia Artificial ha permitido que los contenidos falsos sean más realistas, más fáciles de producir, más baratos y mucho más rápidos de difundir.
Otro de los conceptos que introduce esta investigación es el de la crisis del conocimiento, la cual ocurre cuando las pruebas tradicionales dejan de ser confiables.

Anteriormente, un audio o un video podrían funcionar como evidencia; sin embargo, hoy cualquier contenido puede ser manipulado mediante herramientas de IA, por lo que incluso los materiales que parecen auténticos pueden ser puestos en duda.
¿Por qué los deepfakes representan una amenaza?
Un artículo titulado “Deepfakes and the Crisis of Credibility”, publicado por la Government Technology Agency of Singapore (GovTech) en 2026, también analiza cómo las deepfakes están debilitando la confianza pública, además de exponer las estrategias que Singapur ha implementado para enfrentar este problema.

GovTech advierte que las deepfakes están provocando una creciente crisis de credibilidad, ya que cada vez resulta más difícil distinguir entre el contenido auténtico y el contenido generado por IA.
El artículo señala que esta problemática ya ha tenido consecuencias reales en Singapur, donde el 56% de las empresas ha reportado incidentes relacionados con fraudes mediante audios falsos.

El texto también hace referencia a casos de alto perfil. En 2024, un video falso imitó la voz del entonces primer ministro Lee Hsien Loong para promocionar una estafa de inversiones. Un año después, en 2025, una expresidenta presentó una denuncia tras difundirse un video manipulado en el que aparentemente realizaba comentarios negativos sobre el gobierno.
¿Qué propone la Unesco para frenar el problema de los deepfakes?
La Unesco y la autora de esta investigación sostienen que, en lugar de centrar los esfuerzos únicamente en detectar contenidos falsos, es necesario impulsar estrategias educativas basadas en tres pilares fundamentales.
El primero consiste en la agencia epistémica individual, que busca enseñar a las personas a evaluar críticamente la información y desarrollar un criterio propio que les permita decidir en qué confiar.

El segundo pilar se centra en la construcción del conocimiento dentro de las organizaciones, como escuelas, universidades, medios de comunicación y empresas, las cuales deben comprometerse a crear protocolos de verificación de información y compartir buenas prácticas para fortalecer la confianza en los contenidos.

Por último, el tercer pilar aborda la creación de ecosistemas de conocimiento entre distintos sectores, es decir, que instituciones educativas, empresas, medios de comunicación y gobiernos colaboren de manera coordinada para responder a los desafíos que plantea la Inteligencia Artificial.
Por su parte, GovTech señala que ninguna herramienta tecnológica es capaz de detectar todos los casos de deepfakes, por lo que considera que la mejor estrategia consiste en combinar sistemas automatizados con ciudadanos capaces de evaluar críticamente la información y verificar el origen del contenido antes de compartirlo o crearlo.


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