El Senado de Brasil aprobó una reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, sin recortes salariales. La medida contempla una aplicación en dos fases y cuenta con el respaldo de ambas cámaras. Su entrada en vigor está prevista tras la promulgación, programada para el 20 de octubre de 2026.
Mientras tanto, en México, esta misma reducción de la jornada laboral se implementará de manera escalonada a partir de 2027, cuando la semana laboral pasará a 46 horas, hasta llegar a las 40 horas en 2030. Sin embargo, la reforma mexicana no garantiza expresamente dos días de descanso obligatorio por cada cinco días trabajados.
Brasil pone fin a la jornada laboral de 6×1
El Senado brasileño aprobó, con 75 votos a favor y uno en contra, una reforma constitucional para eliminar el esquema laboral 6×1, en el que las personas trabajan seis días y descansan solamente uno.
La propuesta establece una jornada máxima de 40 horas semanales, dos días de descanso remunerado y, además, prohíbe los recortes salariales derivados de esta modificación.
Por ahora, se prevé que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, promulgue esta reforma laboral la próxima semana, después de que la Cámara Alta aprobara la medida en dos rondas de votación con el mismo resultado. Asimismo, la enmienda otorga a las empresas un plazo de 14 meses para adoptar una jornada laboral más corta.

Esta medida fue precisamente uno de los principales puntos de fricción durante las negociaciones, pues varios líderes empresariales y algunos legisladores querían que los cambios se aplicaran de manera gradual durante los próximos 10 años.
Se trata de un planteamiento similar al de México, aunque con un periodo de implementación todavía más prolongado.
¿México también tendrá dos días de descanso obligatorios?
Este es quizá uno de los puntos más importantes del debate en torno a la reducción de la jornada laboral en México, pues la reforma de nuestro país establece una jornada máxima de 40 horas semanales para 2030, pero no garantiza expresamente dos días de descanso por cada cinco trabajados.
Hasta el momento, la Constitución mantiene la disposición de al menos un día de descanso por cada seis días de trabajo. Por ello, cumplir con una jornada de 40 horas a la semana no significa necesariamente que las personas tendrán una semana laboral de lunes a viernes.

Es importante señalar que, en nuestro país, la distribución de las horas dependerá de las reglas aplicables y de la organización de los horarios en cada empresa.
Por lo tanto, aunque es posible establecer una jornada laboral de cinco días, también podría mantenerse el esquema de seis días de trabajo, siempre que se respeten las disposiciones laborales aplicables.
Previo a la segunda vuelta de las elecciones, Flávio Bolsonaro respaldó la reducción
El candidato presidencial y senador Flávio Bolsonaro anunció el pasado martes su respaldo a la propuesta constitucional para reducir la jornada laboral, cuya primera votación se realizó el día anterior en el Senado de Brasil.
El político brasileño señaló que, tras recorrer el país, llegó a la conclusión de que la mayoría de los trabajadores quiere poner fin al esquema laboral 6×1.
Bolsonaro ya había adelantado que votaría a favor de eliminar este modelo de trabajo. También aseguró que él y su equipo defienden causas y medidas que representen una mejora para la población, además de señalar que reconoce el derecho de los trabajadores a disfrutar de descansos más largos.

Sin embargo, sus declaraciones no siempre han sido favorables a la iniciativa. Anteriormente, Flávio había criticado la reforma al considerar que podría responder a intereses electorales de Lula. Incluso cuestionó que la propuesta no contemplara adecuadamente situaciones como el teletrabajo o las necesidades relacionadas con la crianza de los hijos.
Brasil y México siguen en el camino hacia jornadas más cortas
La reforma brasileña contempla una semana laboral de cinco días, con dos días de descanso remunerado, además de una reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas. Todo esto se implementaría mediante un periodo de transición de 14 meses.
Mientras tanto, en México, la jornada laboral pasará de 48 a 40 horas semanales hasta 2030, mediante una implementación gradual.

Además, la reforma no garantiza de manera general una semana laboral de cinco días, pues la distribución de los horarios dependerá de las disposiciones aplicables y de los acuerdos correspondientes, sin que se establezca como obligación general descansar dos días por cada cinco trabajados.
Ambos países avanzan hacia jornadas laborales más cortas, aunque existen diferencias importantes en los días de descanso y los plazos de implementación.
Eso sí, más allá de estas distinciones, la reducción de la jornada laboral representa un cambio importante que debe respetarse y, sobre todo, contribuir a garantizar una mejor calidad de vida para los trabajadores.


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