¿Te imaginas crecer sintiendo y viviendo día con día cómo el mundo entero está en contra de quién eres solamente por ser “diferente” a lo que, en una determinada época, se consideraba “correcto” y “normal”? Pues precisamente así fue la vida de una leyenda de la lucha libre en México.
Pimpinela Escarlata no solo ha demostrado tener una fortaleza única para mostrar quién es sin esconderse, a pesar de las circunstancias en su contra; al contrario, utilizó su personalidad excéntrica para visibilizar a toda una comunidad cuando más silenciada estaba.
La vida de Pimpinela Escarlata no fue fácil y menos desde un inicio
Mario González Lozano, mejor conocido como Pimpinela Escarlata en el mundo de la lucha libre, nació en Delicias, Chihuahua, el 18 de abril de 1969.
Desde muy temprana edad comenzó a hacerse de un nombre dentro de este deporte hasta llegar a convertirse en el ícono de la lucha libre que es considerado hoy en día. Sin embargo, no todo fue tan fácil como parece.

Debutó profesionalmente el 15 de junio de 1988 en los cuadriláteros de Matamoros, Coahuila, y durante las décadas de los 80 y 90 fue una de las caras de la empresa AAA, bajo el concepto de “Los Exóticos”, el cual conformó junto a otros luchadores que también formaban parte de la comunidad LGBT.
A lo largo de casi cuatro décadas de trayectoria, el luchador ha conquistado diversos campeonatos, entre ellos el Campeonato de Reina de Reinas de la AAA y el Campeonato Mundial en Parejas Mixto, junto a Faby Apache. Además, en dos ocasiones logró conseguir la Copa Antonio Peña, al coronarse en las ediciones 2016 y 2021.
Una infancia marcada por el rechazo y la violencia por ser quien es
Desde un inicio, su vida estuvo marcada por diferentes críticas y desprecios, tanto de su núcleo familiar como de la sociedad en general, pues en esa época ser una persona de la comunidad, llamar la atención o simplemente ser amanerado por tu forma de ser era motivo suficiente para ser juzgado y hasta violentado.

En diversas entrevistas que se le han realizado a lo largo de su vida, Pimpinela ha señalado que desde muy chico fue objeto de burlas debido a su identidad. Sin embargo, él ha asegurado que, a pesar de esto, no se dejaba intimidar; al contrario, buscaba la manera de demostrar con orgullo quién es.
Debido a su orientación sexual, sus padres lo expulsaron de su hogar cuando tenía tan solo 13 años de edad, por lo que esto lo obligó a trasladarse hasta Ciudad Juárez, donde tuvo que trabajar en la construcción para poder mantenerse por sí solo, todo esto antes de incursionar en el mundo de la lucha libre profesional.
Antes de Pimpinela ya existían los luchadores exóticos
Para poder entender un poco más sobre el impacto que Pimpinela Escarlata ha logrado en todo este tiempo, es importante retroceder un poquito más en el tiempo, pues los luchadores exóticos en México existen desde los años cuarenta. Durante su primera etapa, se trataba de personajes masculinos afeminados que utilizaban flores, maquillaje y vestimenta llamativa.

Un claro ejemplo de estos luchadores es Gardenia Davis, quien es considerado uno de los primeros referentes de este concepto. A pesar de que en esos tiempos ya existía una primera aparición, en ella había una especie de separación entre el personaje y la vida privada del luchador.
Debido a esto, en aquellos tiempos la homosexualidad en la lucha libre solo podía formar parte del espectáculo dentro del cuadrilátero, pero no necesariamente significaba que existiera una aceptación para que también fuera bien vista como parte de la vida personal de los luchadores o de cualquier otra persona que perteneciera a la comunidad.
Un refugio en lugar de solo ser un personaje
En el caso particular de Pimpinela, su personaje incorporó diversas características únicas y extravagantes.
Entre ellas destacan el maquillaje, la vestimenta femenina, los gestos y movimientos considerados como femeninos, la coquetería con otros luchadores y una personalidad abiertamente provocadora, además de una estética relacionada con el espectáculo travesti.

A diferencia de algunos otros luchadores, para Mario González todas estas características no eran solo un personaje más del que pudiera quitarse y ponerse un “disfraz” cada vez que subiera al cuadrilátero, pues él mismo ha mencionado que gracias a la lucha libre encontró un lugar seguro para ser quien en verdad quería ser y, además, hacerlo de manera abierta ante la sociedad.
Esta decisión no fue fácil, pues durante todo este tiempo, y más en un principio, fue víctima de agresiones físicas, ataques verbales, comentarios despectivos, homofóbicos, transfóbicos y diversos señalamientos que no solo lo pusieron en peligro, sino que también causaron fuertes repercusiones en su salud mental y física.
Y todo esto lo hizo mientras se mostraba como una persona abiertamente homosexual
Para este punto, es fundamental entender la gran importancia que tiene su legado, pues en más de una ocasión Pimpinela ha dicho públicamente que es gay, es un hombre y no se siente mujer.
Estas declaraciones son importantes porque, desde un inicio, él dejó muy en claro que ser un luchador exótico no necesariamente significa ser una mujer trans.

Él ha dejado muy en claro que lo único que hace con su personaje es utilizar la feminidad a través del maquillaje y sus vestuarios para presentarse en el travestismo escénico, a pesar de que se identifica abiertamente como un hombre gay, lo cual le ha costado muchos señalamientos en su contra.
Con esto queda más que clara la importancia de Pimpinela Escarlata: no está solamente en sus campeonatos, sino en que logró ocupar un espacio que históricamente había sido hostil hacia la homosexualidad y decidió no ocultarse para pertenecer a él.
Aún más importante fue que lo hizo durante décadas en México, cuando la visibilidad de hombres homosexualestodavía estaba acompañada de fuertes niveles de homofobia, pues su lucha no solo fue dentro del cuadrilátero, sino también frente a más de una generación que constantemente lo atacaba por simplemente ser y demostrar quién era.


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