El psiquiatra italiano Francesco Panto ha desarrollado un estudio que busca comprobar si el anime y el manga pueden utilizarse como herramientas para mejorar la salud mental, especialmente entre jóvenes que presentan síntomas de depresión.
Datos oficiales del gobierno japonés junto al Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, y la Agencia Nacional de Policía, señalan que durante 2025 se registraron datos preliminares de 19,097 suicidios en Japón, una cifra que refleja niveles récord, especialmente entre menores de edad y jóvenes de entre 15 y 29 años.

El anime como un refugio emocional que busca ser una propuesta terapéutica
Francesco Panto, quien actualmente radica en Japón, aseguró que el universo de la animación japonesa marcó profundamente su vida cuando era adolescente, pues a través de personajes masculinos encontró algo completamente distinto a los estereotipos tradicionales con los que creció en Sicilia, Italia.
Esto lo relató en una entrevista con AFP, donde señaló que el uso del manga y el anime fueron herramientas de apoyo emocional muy importantes para él.

Panto explicó que fue a la edad de 12 o 13 años cuando descubrió el videojuego “Final Fantasy”, cuyos protagonistas despertaron en él una nueva forma de entender la identidad y la autoexpresión.

A partir de esta experiencia personal, el psiquiatra italiano se sintió impulsado a llevar a cabo un estudio piloto de seis meses sobre “terapia basada en personajes” en la Universidad de la ciudad de Yokohama.
¿En qué consiste este experimento de Francesco Panto?
Como parte del experimento, durante el mes de marzo, Panto y su equipo trabajaron con 20 jóvenes de entre 18 y 29 años que presentaban síntomas de depresión. El método consistió en sesiones en línea dirigidas por psicólogos que aparecían ante los pacientes mediante avatares de anime y voces modificadas digitalmente.

Panto señaló que este “filtro de fantasía” puede facilitar que las personas se sientan más cómodas al momento de reconocer y expresar sus problemas emocionales.

El equipo creó seis personajes inspirados en distintos arquetipos del manga japonés, entre los cuales se encontraba una figura femenina con energía maternal y un hombre principesco emocionalmente perceptivo.
A partir de esto, los participantes debían elegir libremente el avatar con el que se sintieran más identificados.
El trasfondo en el diseño de los personajes
Como parte de este primer ensayo, Francesco Panto explicó que cada personaje fue diseñado con conflictos psicológicos específicos. Algunos de ellos presentaban rasgos vinculados al trastorno bipolar, la ansiedad, el estrés postraumático o incluso problemas relacionados con el alcohol.
A pesar de ello, aseguró que una de las principales ideas es que los avatares también sean divertidos.

Parte de la información compartida sobre este ensayo proviene de la experiencia de un joven de 24 años, desarrollador de videojuegos y aficionado al anime.
El joven explicó que decidió integrarse al estudio de Panto luego de leer la descripción de uno de los personajes, el cual decía estar buscando la verdadera fuerza, lo que le hizo sentir que este estudio realmente podría ayudarlo a dar respuesta a sus problemas.
¿Cuáles eran los principales factores que monitoreó este estudio?
Parte de la información que se ha dado a conocer sobre este ensayo señala que el estudio de Panto monitoreó aspectos como la frecuencia cardíaca y los patrones de sueño de los participantes, con el objetivo de determinar si este tipo de terapia es viable y si realmente puede reducir los síntomas depresivos.

Incluso el propio Panto señaló que se analiza la posibilidad de que, en el futuro, estas terapias puedan desarrollarse mediante herramientas de inteligencia artificial, sin la necesidad de la presencia de un psicólogo humano, lo cual ha generado incertidumbre entre profesionales de la salud mental.

Es importante mencionar que esta investigación forma parte de diversos proyectos enfocados en atender los desafíos de salud mental en Japón, un país donde existe el concepto de “ikizurasa”, término utilizado para describir a personas que consideran difícil sobrevivir dentro de la sociedad actual.


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